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LA DIETA MEDITERRÁNEA  /  JAUME ALCAÑIZ MARGARIT  /  09-10-2015
Vamos a comenzar el día desayunando con un ajo acompañado de un par de tostadas, una con aceite de oliva virgen extra y una loncha de jamón dulce y la otra con dos cucharadas de miel.
El ajo tiene una propiedades que no se pueden despreciar: Aumenta el colesterol HDL (llamado bueno) ayuda a reducir el colesterol LDL (llamado malo). Actúa como protector antibacteriano protegiendo a nuestro organismo de infecciones lo que supone ingerir antibiótico natural. Contiene vitaminas A, B, B12 y C, saludable para mantenerte joven no sólo nuestra piel sino todo nuestro organismo. El aceite tiene una gran poder antioxidante gracias a sus nutrientes vitamina E, carotenos y polifenoles por lo que nos protege contra enfermedades del corazón, obesidad, diabetes y contra algún tipo de cáncer.
Al mediodía tomaremos una ensalada de tomate, pepino y lechuga de primer plato, una loncha de salmón a la plancha y dos nueces de postre. Todo ello acompañado de un vaso de vino tinto.
El tomate es un excelente antioxidante con lo que sigo protegiéndome contra cualquier enfermedad coronaria. Protege contra el cáncer de próstata y ayuda a tener buena digestión con lo que ayuda a mi sistema digestivo.
El pepino actúa como hidratante de nuestro cuerpo, ayuda a eliminar toxinas, contiene vitaminas A, B y C y varios minerales fortaleciendo así nuestro sistema inmunológico.
El vino tinto no sólo sirve para que cojamos una buena cogorza de tanto en tanto sino que nos protege de enfermedades cardiobasculares aumentando el colesterol HDL y disminuyendo el colesterol LDL. Nos protege contra infecciones urinarias. Ayuda a la circulación de la sangre. Reduce la presión arterial. Es un antienvejecimiento natural, quien lo diría, pues es rico en magnesio, zinc, litio, calcio, hierro y potasio. Hasta es bueno para las hemorroides.
Las propiedades de la nueces ya son conocidas por todos. Son ricas en ácidos grasos Omega 3, Omega 9 y Acido Linoleico que nos protegen contra la enfermedades cardiobasculares disminuyendo el Colesterol. También nos protege contra la Arterioesclerosis y la diabetes.
Por la noche me tomo un buen plato de jamón ibérico que esto si que es la bomba. Contiene tantas vitaminas que no sería necesario ingerir nada más. B1, B6, B12. Es el antioxidante perfecto para después descansar un mínimo de nueve horas en un buen colchón de viscolatex que cura todas la enfermedades reumáticas y musculares. El jamón ibérico también es rico en Omega 9 que ayuda a reducir el colesterol LDL.
Entre comida y comida, me doy mis buenos paseos para fortalecer toda mi musculatura y mantenerme en forma que es lo que la clase médica recomienda, aunque pocos médicos me encuentro mientras paseo.
Después de llevar esta vida tan sana con este régimen alimenticio tan riguroso, tengo claro que no moriré de infarto porque estoy protegido contra enfermedades cardiobasculares desde que comienzo el día desayunando hasta que lo acabo con la cena. No moriré de cáncer porque también estoy protegido. No tendré infecciones porque estoy ingiriendo antibióticos naturales. No moriré de ninguna enfermedad inmunológica porque el pepino que como me protege contra ellas.
Caray, y si tan difícil es morirse haciendo la dieta mediterránea yo me pregunto por qué no prohiben el resto de alimentos que no sólo no curan sino que te pueden matar?
Yo tengo dos respuestas a esta pregunta. La primera, que si fuera así todos viviríamos más de 120 años y tendríamos que buscar otros planetas donde vivir porque no cabríamos en la tierra y evidentemente se agotaría la dieta mediterránea.
La segunda es mucho más sencilla y posiblemente la más acertada. Que las propiedades de todos los alimentos relatados y otros muchos no descritos aquí sólo son palabrería y literatura barata.
Al final, cuando te duele el pecho, cuando te escuece al orinar, cuando te pica la garganta o simplemente cuando te imaginas que una de estas cosas te puede pasar, corres a urgencias para que un médico te explore y casi le suplicas que te recite un medicamento que alivie tus dolencias porque el ajo, la miel, el aceite, el vino y el jamón ibérico, suena muy bien sobre el papel pero de lo único que te protegen es del hambre.