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EL GRAN DEBATE  /  RAQUEL SARABIA ROMERO  / 17-12-2015
Las próximas elecciones al parlamento español se presentan más reñidas que nunca y toda la prensa habla y no para de lo importante que es que haya debates televisados en los que los contrincantes expongan sus propuestas y programas para que los electores puedan decidir votar a una u otra formación en función de lo que cada una de ellas ofrezca.
Ha habido debates de todo tipo. Dos, cuatro, ocho, nueve y la madre y uno más pero el definitivo, el debate de todos los debates se tenía que producir entre los dos aspirantes que más opciones tienen de llegar a la Moncloa.
Esto es, entre Mariano Rajoy, actual presidente del gobierno y al que todas las encuestas dan como ganador y el " llamado Jefe de la oposición", que cosa más ridícula llamarlo así,  Pedro Sánchez.
Cada minuto, se veía un anuncio publicitario en la TVE anunciando el evento. Era presentado como el debate del siglo. El mejor moderador de todos los tiempos. El mejor escenario posible en toda España. Más de 100 personas dedicadas noche y día a preparar el acontecimiento para que nada fallase y todo saliera a la perfección. Nos informaron de la hora exacta de llegada de cada contrincante; a las 9:13 llegaría Pedro Sánchez y a las 9:23 lo haría Mariano Rajoy. Mayor chorrada no la he visto en mi larga vida.
Y por fin llega la noche del 14 de diciembre de 2015. En el minuto y segundo indicados llega primero el coche del aspirante a presidir el gobierno los próximos cuatro años y posteriormente llega el coche del actual presidente en funciones del gobierno. Todo tan esperpéntico que era imposible creer que fuera cierto y no una mala película de cine italiano de los años 60.
El mal llamado moderador, luego sabremos por qué, sale a recibir a los "púgiles" al final de la escalera donde los coches de detienen, con una paraguas para protegerlos de la lluvia no fuera que se resfriasen los chicos. Una vez dentro, cientos de fotógrafos llamando la atención, miren hacia aquí, ahora miren hacia allá, ahora dense las mano, ahora con el moderador en el centro. Todo muy bien estudiado y calculado.
A la hora señalada para el gran debate, el que se suponía que iba a ser el moderador, habla de su experiencia en este tipo de espectáculos y a continuación lanza el primer tema con el que ambos contendientes tienen un minuto para comenzar a convencer al electorado de que su opción es la mejor. Ya empezamos mal. Mariano Rajoy se atiene más o menos al guión pero llega el turno de Sánchez y comienza a explicarnos el nacimiento de una cabra en Semana Santa. Esto lo digo yo pero no crean ustedes que fue muy diferente. El moderador se ve obligado a detener el parto porque no tenía nada que ver con el tema que tocaba tratar. Y como lo que mal empieza mal acaba, el debate se fue convirtiendo en un sainete recordando a Paco Morán y Joan Pera en la Extraña Pareja.
Mi impresión es que a Pedro Sánchez alguien le había dicho: Tu dale caña para que no tenga tiempo de hablar. Lo mejor en un debate es no dejar hablar al contrario y así todo el mundo se queda con la copla de que sólo uno presenta propuestas y el otro no habla porque no tiene nada que ofrecer. Ataca como sea y con lo que sea. Arrincónalo y cuando lo tengas grogui remátalo con un golpe al mentón diciéndole lo poco honrado que es él y lo corrupto que es su partido.
A Mariano Rajoy alguien le debió decir: No es necesario que te esfuerces mucho porque el chico está más fuera que dentro de su partido y cuando pasen las elecciones y las pierda, sus propios compañeros le echarán porque ya tienen el relevo.
Puede que los respectivos asesores aun fueran más torpes de lo que yo creo o puede que ambos contendientes, aunque estuvieran bien asesorados, hicieran los que les vino en gana en cada momento pero lo cierto que yo, y millones de espectadores, nos quedamos con las ganas de saber qué es lo que ofrecían para convencernos de que los votásemos.
Mariano Rajoy repetía como un disco rayado que encontraron un país hundido al borde del rescate y lo salvó de la ruina. Que ha creado un millón de puestos de trabajo y espera crear otros dos millones en los próximos cuatro años si obtiene la confianza de los españoles.
Pedro Sánchez se encalló en Bárcenas y Rato, algo que nadie sabíamos, y su única propuesta de gobierno fue que Rajoy tenía que haber dimitido por falta de honradez. Dimitir por falta de honradez un político español? Pedro, esto sí que todos sabemos que es imposible.
Sinceramente, yo esperaba que el moderador moderase. Esperaba que fuera capaz de llevar el debate por los cauces que, según todos decían, habían sido pactados por todas las partes. Esperaba que en algún momento dijera que el tema no iba de insultos ni descalificaciones sino de propuestas para que los espectadores pudieran sacar algo en limpio de las ofertas y poder decidir con su voto quien preferían que fuera el próximo presidente de España. Pero mucho me temo que lo único que sacamos fue una gran decepción al ver qué tipo de presidencia nos espera en los cuatro años si lo que dicen las encuestas se convierte al final de realidad.
Según muestran las encuestas ninguna formación podrá formar gobierno sin apoyo de otros partidos. Ciudadanos ha dicho por activa y por pasiva que no apoyará a Rajoy, que no apoyará a Sánchez y que no pactará con Podemos. Sánchez ya ha dicho que pactar un gobierno con Rajoy es imposible. Podemos tampoco está dispuesto a apoyar a ninguno de los dos que más probabilidades tienen de ganar las elecciones. Vista la situación, el tema se presenta bastante complicado porque nadie quiere pactar con nadie salvo que sean ellos los ganadores. Claro que luego lo dicho no sirve para nada ya que como pasó en las últimas elecciones, el diablo pacta con Satanás y Judas pacta con el mismo Lucifer si es preciso.
Que Dios nos coja confesados y nos ampare porque con todos los pactos que tenemos por delante  JxSI, CUP, PSOE, PP, C,s, IU, PNV, UPN, VOX, UDC, UPyD, PODEMOS y algunos más que se me escapan, más que unas elecciones al parlamento español parece un jeroglífico tan difícil de descifrar que lo de Pedro Sánchez y Mariano Rajoy en la noche de los cuchillos largos será recordado como el juego de la oca entre dos niños en el pupitre de la escuela con el moderador dormido.
El Gran Debate fue lo más parecido a un debate pero sin propuestas de gobierno, sin programas de partido, sin aportar soluciones a los problemas de los españoles, sin ideas nuevas capaces de convencer a un sólo votante.
Un debate sin debatientes ni moderador porque parecían tres supervivientes de una vida muy, muy anterior a la era de las telecomunicaciones y la información.