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LOCURA COLECTIVA /  JUAN IGNACIO PUIG LÓPEZ  /  10-04-2014
Parece como si de un tiempo a esta parte todo el mundo se hubiera contagiado de un virus que hace que la gente enloquezca.
Empezando por Maduro en Venezuela que está masacrando a toda la oposición, encarcelando a los líderes que pudieran quitarle el gobierno y los privilegios heredados del dueño del señor del pajarito, ese que se le aparece por las noches mientras duerme. Yo me pregunto cómo puede dormir una persona con la cantidad de cosas malas que lleva hechas a su gente.
Continuamos con el Emir de Cataluña, Sr. Artur Mas, que se presentó como salvador del su pueblo y lo está llevando a la ruina más absoluta con la única intención de pasar a la historia como el hombre que plantó cara al Estado Español. Esto no me lo invento. En un ataque más de su locura, dijo a unos cuantos empresarios afines a su causa. "Con la independencia pasaremos de 10 a 15 años muy duros, nuestra caída será muy fuerte, pero la historia nos recordará y los libros hablarán de nosotros. Por mucho dolor que os cause debéis apoyar nuestro proyecto". Eso es ser un buen político o se trata de un iluminado que no ve más allá de su narices y no quiere darse cuenta de que está dividiendo a la sociedad catalana de forma muy peligrosa que puede tener consecuencias muy graves si la sociedad comienza a defender sus intereses y cada uno tira para su lado? De momento ya se ha formado un grupo contrario a la independencia "Movimiento Cívico" con la intención de contrarrestar la deriva totalitaria e independentista a la que Cataluña se encamina de la mano de unos iluminados.
Hace más de un mes que desapareció un avión en Malasia, en el que viajaban 239 personas, y aún no se sabe prácticamente nada de lo que pasó. Algunas fuentes aseguran que pudo ser obra de los pilotos que lo desviaran intencionadamente, que fuera secuestrado y lo estrellasen en el mar o que se desintegrase sin más. Ahora está, ahora ya no está.
Hace 45 años que se supone pusimos un hombre en la luna. Hemos montado una estación en el espacio, podemos ver un camello perdido en un desierto pero somos incapaces de saber donde están los 239 pasajeros que volaban en el avión.
En Croacia, parte de los habitantes de Crimea han decido volver a Rusia a la que habían pertenecido en su día en vez de integrarse en la Unión Europea, como el resto del país proponía, y se ha liado la marimorena. Los rusos han llegado en su ayuda y se han quedado Crimea porque la mayoría de origen ruso así lo han querido. Todo el mundo se ha puesto en movimiento a ver qué pueden sacar de esta locura. Los EEUU envían portaaviones, al Mediterráneo, la UE concede prestamos sin límites a Croacia y sanciona a Rusia. Y a Rusia se la suda y se queda con Crimea aunque la OTAN amenace con atacar todo lo que se mueva.
En Corea el Sur, un barco se hunde con centenares de estudiantes de bachillerato en su interior y parece que por culpa de una mala maniobra del capitán que cambio el rumbo o hizo una maniobra brusca. Parece que algunos capitanes de barco se creen que el mar es como la piscina de su jardín y puede jugar a barquitos haciendo piruetas y abandonándolo a su deriva cuando les viene en gana.
Entre toda esta vorágine de noticias de destrucción y muerte, llega la final de la Copa del Rey a la que acceden al Barcelona y el Real Madrid. Las apuestas y estaban por todo lo alto. Era el partido de la temporada, del año y del siglo como siempre que se enfrentan estos dos equipos. La mayoría estaban convencidos de que el ganador sería el Real Madrid. Gana el Real Madrid como la mayoría esperaban y ya están aquí los catastrofistas poniendo a los jugadores y entrenador del Barcelona a bajar de un burro. Pero coño, si sólo puede ganar un equipo. El Barcelona, ganador de todo lo que se puede ganar los últimos años, ha fracasado. Se ha acabado un ciclo. El entrenador no es válido para entrenar a este equipo. Messi que parece no está a gusto y se quiere ir. Cesc es un fracasado. Alves no sabe jugar al fútbol. Pinto ni es portero ni es nada.
Qué cierto es que para el perdedor no hay gloria. La gloria en telediarios, periódicos y radios es para una chico llamado Gareth Bale, que en el minuto 85 del partido, fue capaz de correr el campo de punta a punta, a pesar de que un jugador del Barcelona intentó sin éxito sacarlo del mismo.
Desde el día anterior al partido hasta el día siguiente, para muchos, dejaron de existir el Sr. Mas, El avión de Malasia, El barco Coreano y el mismísimo Maduro. La locura es contagiosa.