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POR QUÉ LOS POLÍTICOS NO HACEN HUELGA  /  RAQUEL SARABIA ROMERO  / 05-03-2014
Siempre me he preguntado por qué los políticos nunca tienen que salir a la calle a protestar porque no cobran a final de mes, como pasa a miles y miles de ciudadanos a los que sus empresas no pueden pagar sus nóminas.
La explicación la he encontrado al recordar uno de mis primeros trabajos cuando fui contratada como administradora de un empresa familiar donde el Director Gerente tenía el 80% de las acciones y el otro 20% se lo repartían entre sus padres y su esposa.
Los ingresos mensuales eran importantes pero había algunos meses, sobre todo Julio y Diciembre, que era muy complicado poder hacer frente a las pagas extras. Y esto el Director Gerente no lo entendía o no lo quería entender.
La explicación la encontré en el mismo momento que descubrí los pagos fijos que la empresa tenía que afrontar cada mes.
En primer lugar estaba la transferencia que cada primero del mes había que hacer a la c/c de la esposa del Director Gerente. En segundo lugar, el pago del alquiler de la familia, que era elevado, a pesar de disponer de algunos pisos en propiedad. En tercer lugar el colegio de los hijos del Director Gerente, que no era un colegio cualquiera. En cuarto lugar, el alquiler del local del negocio que por estar situado en una zona alta, tenía un elevado coste.
A todo esto había que añadir los gastos personales del Director Gerente que no tenía sueldo fijo sino que disponía del dinero según sus necesidades.
Como anécdota, diré que en una ocasión me llamó bien entrada la noche para que le llevase dinero (50.000 pts.) a un casino de una localidad próxima a Madrid, para saldar una deuda que había contraído y que si no la abonaba no le permitían salir. Una de tantas que viví.
Con el fin de poder pagar los sueldos a los empleados, las facturas de los proveedores se iban retrasando hasta el extremo de que algunos de ellos habían dejado de servir por falta de pago. Como es obvio, así no se podía continuar.
Cuando le presenté al Director Gerente un plan de viabilidad para la empresa, consistente en ponerle un sueldo mensual y recortar los gastos anteriormente relatados, su respuesta fue que para eso no me había contratado, que él seguiría disponiendo igualmente del dinero necesario que por eso era el dueño.
Yo abandoné la empresa antes de cumplir mi primer año en ella y la empresa desapareció al año siguiente.
Pues bien, algo parecido es lo que pasa en la administración española.
En primer lugar parece que cobra el presidente, sus ministros, diputados y los miles de jefes, subjefes, secretarios y subsecretarios.
Después se pagan los vicios de todos los enchufados en la administración que no son pocos.
Mientras queda algo en la arcas, se abona la nómina de los miles de empleados de las miles de empresas públicas que pululan por el país. Se subvenciona a todos aquellos que pueden crear algún conflicto; léase sindicatos, patronales, fundaciones y algunas empresas en las que algún familiar de algún político tiene intereses creados.
Como no da para más, las facturas de proveedores, colegios, geriátricos, farmacias, y otros muchos pequeños autónomos, quedan sin pagar y van aumentando la deuda y obligando a las empresas a despedir empleados o cerrar en el peor de los casos.
Hacen huelga los médicos, farmacéuticos, mineros, ferroviarios, pilotos, camioneros. Pero nunca hace huelga nuestra clase política.
Será que como el Director Gerente de la empresa en la que trabajé, son los primeros que cobran a final de mes y para los que siempre llega el dinero?