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VISTO DESDE AQUÍ  /  RAQUEL SARABIA ROMERO  / 12-11-2014
Ahora que ya ha pasado el 9N quiero decir que a la mayoría de los españoles nos ha parecido más que surrealista, algo realmente tercermundista donde el jefe de la tribu, Sr. Oriol Junqueras, a la sazón alcalde de un pueblo cercano a Barcelona, presidió la mesa, contó los votos y puede que se llevara la urna a su casa porque para eso es la autoridad del municipio.
Según se ha publicado en varios medios, un votante votó en tres colegios diferentes con total impunidad sin que nadie detectara el fraude. O sí lo detectaron pero no sabían que era un intruso?
También se dice, se ha publicado y parece que es cierto, que los que no han podido votar o no han querido hacerlo el día indicado para ello, pueden seguir votando los próximos quince días. Pues puestos a dar facilidades que lo alarguen hasta que finalice el año 2014.
Han votado los jóvenes desde 16 años. Los extranjeros con sólo mostrar el documento de empadronamiento y todos los que al acercarse a la urna han sido capaces de saludar con un "bon dia-bona tarda". Para qué mas identificación si ya se ve que quieren integrarse?
Dicen, y se ha publicado, que han votado cerca de 2 millones y medio de catalanes de los que mas de un 80% han votado que quieren irse de España.
Al día siguiente de las primeras votaciones , porque ya queda claro que se seguirá votando hasta llegar a los 16 millones, por lo menos, el Sr. Artur Más fue recibido en su sede, según cuentan embargada por un juzgado, como un héroe. En la imagen que yo vi había unas 20 personas, todas ellas de CDC, lo que no se puede considerar una multitud, pero fue recibido como un héroe.
Ahora el Gran Mesías amenaza a todo un Estado Español con una carta en la que indica 23 puntos para empezar a negociar o de lo contrario, como un terrorista cualquiera, irá montando referéndums cada 15 días hasta que le den lo que pide. (Los terroristas suelen amenazar con ir tirando rehenes por la ventana pero este hombre está sólo y no tiene a quien tirar)
Visto desde aquí donde yo estoy parece una charlotada propia de un descerebrado atrincherado en un pueblo remoto del amazonas. Un acto provinciano como otros muchos que suceden con frecuencia por cualquier punto del globo terráqueo. Lo preocupante es que esto está pasando en una región española que hasta hace muy poco tiempo era la joya de España con su capital Barcelona, considerada como una ciudad eminentemente europea.
Pero visto desde el corazón de Cataluña las cosas no se ven de la misma manera. Un amigo catalán de Barcelona me cuenta, que esta votación ha dado alas a los separatistas y cada día se hace más difícil salir a la calle y poder mostrarte como español. Debes disimular porque nunca sabes quien tienes delante y qué te puede pasar si te declaras "españolista".
Me cuenta que muchas familias, entre ella la suya, han dejado de hablar de política en sus casas porque no saben si sus hijos, hermanos, primos o nietos pertenecen a alguna de esas organizaciones que mandan en Cataluña. Dice que pronto tendrán que reunirse clandestinamente con los que no son separatistas para poder hablar con tranquilidad. Me comenta muy afligido que sólo pone el televisor cuando están él y su esposa porque no sabría qué canal poner estando otros miembros de la familia.
Dice haber oído en su círculo de trabajo, no quiere que diga en qué trabaja, que el Gobierno Catalán no necesita tanto dinero como está pidiendo al FLA sino que lo que está haciendo es acumular deuda con el Gobierno Central para después chantajearle con no pagarla si no negocia.
Con una deuda de 100.000 millones de euros y el corredor del Mediterráneo hecho a su medida, dicen que España nunca podrá oponerse a que una Cataluña independiente permanezca en la Unión Europea ya que los productos y personas que quieran llegar a Europa deberán hacerlo atravesando Cataluña.
Con esta información, visto desde aquí, el 9N ya no parece una charlotada sino una operación perfectamente calculada.